1. Oxígeno, de Marta Jiménez. Alfaguara.
En noviembre de 2020, pocos meses antes de publicar su primera novela, la autora de este libro estuvo a punto de morir. Un sábado como cualquier otro, en su casa, sin saberlo, ella y su pareja se estaban muriendo. La caldera tenía una fuga y el monóxido de carbono les fue adormeciendo hasta que Marta se levantó a duras penas para ir al baño. Ahí, cayó desplomada y se golpeó la cabeza. Cinco años ha necesitado para narrar esta experiencia en una historia que conjuga la tensión narrativa, la ansiedad y la esperanza.
Oxígeno es «el libro que nunca hubiera querido escribir», el relato de los
minutos en los que se les escapaba la vida, el de los meses que siguieron el
accidente y el de los años que lo precedieron todo, cuando se enamoraron y
empezaron a construir una vida sin pensar que podría terminar en cualquier
momento. Combinando con maestría la sensibilidad, el sentido del humor y la
lucidez, la autora mira de frente a la muerte para celebrar el asombro diario
de seguir aquí.
2. Casos reales, de Yasmina Reza. Alfaguara.
Yasmina Reza, aclamada novelista y dramaturga, ha asistido durante más de quince años a procesos judiciales en toda Francia, quizá lo más parecido al teatro que existe en la vida real. Con su mirada aguda para los detalles, despliega aquí las historias reales de personajes que ven cómo su vida se resquebraja ante la justicia.
Mientras retrata pasiones y venganzas que darían para grandes novelas, sus lectores entendemos con un escalofrío que también nosotros podríamos haber cometido esos crímenes y descubrimos los que la misma autora ha cometido sin querer a lo largo de los años.
En escenas de su vida íntima en ciudades como París, Berlín, Venecia o
Budapest, Reza demuestra una vez más por qué es una de las voces más dotadas
para hablarnos de la vida y sus imperfecciones.
3. El último caso de Unamuno, de Luis García Jambrina. Alfaguara.
Otoño de 1936. En una Salamanca conquistada por el ejército sublevado, Franco acaba de ser nombrado jefe de Estado y Unamuno está investigando el misterioso suicidio de un catedrático de derecho. Solo tres meses más tarde, el escritor muere repentinamente y Teresa Maragall, anarquista y eterno amor de Unamuno, junto al abogado Manuel Rivera, antiguo amigo y colaborador en las pesquisas del rector, se proponen averiguar qué ha ocurrido. Ambos saben que la prensa oficial miente.
En una ciudad ocupada por miles de fascistas y militares, mientras España
vive sus días más oscuros, la investigación parece imposible, pero Unamuno será
capaz de sorprender a sus amigos, y al lector, gracias a unas misteriosas
pistas que irán desmontando pieza a pieza uno de los grandes rompecabezas del
franquismo. Una refinada novela de misterio y filosofía política que desvela
una asombrosa trama histórica.
4. Vista del abismo, de Tomás González. Alfaguara.
Parejas avasalladas por la pasión pero que no soportan vivir juntas. Maridos que huyen para mimetizarse con su jardín. Muertos a los que no dejan ir o no quieren irse. Gemelos enamorados de la misma mujer. Difuntas que a punta de ser mosquitas muertas terminan mandando al marido directo al suicidio. Un esposo y un amante que son cordiales entre sí a fuerza de costumbre. Ahogados, casi ahogados y matrimonios sepultados por una casa. Una represa que cuando pierde agua deja al descubierto un antiguo pueblo ya enterrado, y que sirve como leitmotiv a todo el conjunto.
El extraordinario abanico de personajes de estos relatos -sobrecogedores y
contundentes, pero también irónicos y cargados de humor- es una buena muestra
de la infinidad de matices que Tomás González logra retratar cuando se asoma al
abismo de la existencia, en donde la naturaleza, con sus destellos de gozo y
sus pesares, es tan enrevesada como la vida.
5. Mañana seguiré viva, de Marta Pérez-Carbonell. Lumen.
Linda Rams vive en Capri retirada de la vida pública. Quedan lejos los días en que los focos y los flashes deslumbraban a ese mito de la época dorada del cine. En la terraza de la suite del hotel en el que se aloja, junto a su amigo Lorenzo Belmonte —el periodista que pasó su vida desgranando sus anécdotas hasta trabar con ella una amistad inquebrantable—, la actriz recuerda las heridas que marcaron su juventud, las películas y el brillo que la convirtieron en una leyenda, los amores frustrados, la relación con su hija Silvia y las fisuras que la fama ocultó durante demasiado tiempo.
Tras el esplendor de lo público, la historia de Linda Rams está atravesada
por un río torrencial, secreto y peligroso. Porque Mañana seguiré viva nos
habla, con una gran sensibilidad y una prosa sugerente e hipnótica, sobre lo
que nos contamos a nosotros mismos y lo que contamos a los demás, sobre la
complejidad del ser humano, que es uno hacia fuera, cuando los otros observan,
y otro hacia dentro; sobre la maternidad y sus sombras, sobre la culpa, sobre
lo que queremos esconder y lo que preferimos ignorar, y sobre las familias que
se forman en ocasiones con aquellos con los que no nos unen lazos de sangre.
6. Noche blanca, de Urszula Honek. Lumen.
En un pueblo al sur de Polonia, las noches blancas iluminan la vida de sus habitantes: el malogrado Piloto, empeñado en cavar un estanque para criar carpas; sus mejores amigos, Andrzej y Piotrek; la peluquera Anka; la enamoradiza Henia, o la pequeña Dorotka.
Enfrentados cada día a la pobreza, la soledad y la brutalidad, componen un mosaico humano en el que se entremezclan con delicadeza sus destinos incumplidos y el anhelo de ser escuchados.
Eso es justo lo que Urszula Honek consigue en su impactante primera novela,
una audaz apuesta literaria en favor del poder del lenguaje, nominada al Premio
Booker y ganadora de los premios Conrad y Koscielski: al tiempo que indaga en
el tenue límite entre realidad e imaginación, memoria y nostalgia, tragedia y
esperanza, posa su hipnótica mirada sobre unos personajes y unos lugares casi
etéreos y los inscribe para siempre en nuestra memoria.






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