1. Enviado especial, de Arturo Pérez-Reverte. Alfaguara.
Durante veintiún años como reportero de guerra, Arturo Pérez-Reverte vivió en primera línea los conflictos más cruentos del último tercio del siglo xx. Su experiencia en escenarios bélicos de todo el mundo marcó su vida y dejó huella en su posterior obra literaria. Con el tiempo, el antiguo reportero fue configurando una biografía de guerra que es, además, uno de los relatos más extraordinarios del periodismo en lengua española. Este libro reúne, en orden cronológico, una selección de crónicas y reportajes escritos en los setenta y los ochenta, a los que se añaden los artículos publicados en las últimas décadas sobre conflictos pasados y presentes, dignidad y cobardía, verdad y manipulación. En estas páginas compartimos la memoria de un hombre que estuvo donde muy pocos querían estar y contó lo que muchos prefieren olvidar.
El autor afirma en el prólogo: «La guerra se queda en tu cabeza y ya no te
abandona jamás. No son sólo nombres y rostros. También los lugares retornan con
la misma terquedad: Mostar, Sarajevo, Vukovar, Beirut, Malabo, Kassala,
Managua, Yamena, Paso de la Yegua, Jartum, Bucarest, Nairobi, El Aaiún, Bagdad,
Luanda, Maputo, Tessenei, Petrinja... Con el tiempo los recuerdos se vuelven
racimos de cerezas, donde unas tiran de otras: un nombre trae una esquina
acribillada a tiros; una ciudad trae un rostro; una habitación de hotel
devuelve una conversación; una soledad o una música te hacen recordar una
carretera, una sonrisa o una tumba. Y no se trata de nostalgia, sino del simple
archivo de una larga vida. Del material con el que luego uno escribe novelas y
algunas noches, desvelado en la oscuridad, paga el precio de haber mirado tanto
tiempo al ser humano sin apartar los ojos».
2. El fin y el principio, de Antonio Scurati. Alfaguara.
Llega a su fin la monumental saga literaria sobre el fascismo, con los últimos seiscientos días de Mussolini hasta su ejecución en abril de 1945, cuando su cadáver se colgó boca abajo en la Plaza Loreto, en Milán. En este último volumen, Scurati narra los meses más oscuros de la República italiana, la hora de la peor violencia de una guerra civil que sembró el terror en las calles mientras los aliados bombardeaban el país. La historia se centra en Milán, un lugar fantasmagórico que representa el fin del sueño de un imperio, pero también el fin de un hombre y de sus cortesanos. Algunos huyeron, otros murieron a su lado y otro cambiaron de piel y perpetuaron sus nombres en el poder hasta nuestros días.
Al terminar la gran empresa literaria empezada con M. El hijo del siglo,
Scurati muestra el drama del fascismo y su devastación como nunca se ha hecho.
Contando el sombrío final de un dictador, nos ilumina con el nacimiento de los
primeros brotes de libertad y democracia en el continente europeo.
3. La víspera, de Manuel
Jabois. Alfaguara.
Amalia cumple sesenta y cinco años mañana. Pero hoy todavía es la víspera. Se encierra en casa a preparar comida y a limpiar para que todo brille mientras espera a sus hijos. Fuera, policías y periodistas ocupan el pueblo a causa de un suceso que paraliza durante veinticuatro horas el país.
En esta perturbadora historia que transcurre en un solo día, una
protagonista inolvidable, Amalia Constenla, mueve los límites morales y
arrastra al lector a un viaje de sacrificio, culpa y redención. Manuel Jabois
construye en torno a una madre y su hijo una indagación incómoda sobre el
origen y el destino de la primera institución de todas: la familia.
4. Qué estoy haciendo aquí, de Benjamín Prado. Alfaguara.
Benjamín Prado ha forjado a lo largo de cuatro décadas una trayectoria literaria polifacética e inagotable. Prueba de ello son las partes en las que se articulan estas memorias: «El poeta», «El novelista», «El periodista», «El letrista» o «El dramaturgo», a las que podríamos sumar sus vertientes de ensayista o, más recientemente, de actor. La pasión por la lengua en todas sus dimensiones atraviesa este libro, habitado también por algunos de los más grandes nombres con los que el autor se ha cruzado a lo largo de su vida y a los que en muchos casos tuvo la suerte de poder llamar amigos: Almudena Grandes, Juan Marsé, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Rafael Alberti, Octavio Paz, Ana María Matute, Jaime Gil de Biedma y Mario Vargas Llosa, por no hablar de Bob Dylan, Leonard Cohen, Paul Auster o Patti Smith, con quienes ha tenido encuentros más fugaces pero no menos reveladores.
Desde la llamada temprana de la vocación, pasando por un primer e
inesperado encuentro con Rafael Alberti en un bar episodio que marcó su vida de
mil maneras , hasta los días que se tornaban noches escribiendo canciones con
su inseparable Joaquín Sabina, Benjamín Prado se ha hecho siempre la pregunta
que ahora intenta responder, muestra del asombro ante el privilegio de una vida
tan colmada: «¿Qué estoy haciendo aquí?».
5. Demasiado lejos, de Eduardo Sacheri. Alfaguara.
Buenos Aires, 2 de abril de 1982. Los argentinos amanecen con una novedad mayúscula: «¡Recuperamos las Malvinas!». Y así comienzan tres meses inolvidables, tres meses en que aquellas islas de los mapas escolares se vuelven el eje de la conmoción social, tres meses en que los protagonistas de esta historia pasarán de la euforia a la desolación.
Y comienza también la pesadilla para las familias de Carlitos, Antonio y el Conejo, soldados conscriptos clase 1962 recién licenciados, que son reincorporados y enviados a pelear. A miles de kilómetros del escenario del conflicto, en medio de la desinformación y la publicidad engañosa, la guerra contra los ingleses es una abstracción, un relato borroso y escurridizo que cada quien puebla con sus propias fantasías y preconceptos.
Unidos o enfrentados, lúcidos u obnubilados, los personajes de este gran
fresco de Eduardo Sacheri atravesarán, junto con los lectores, este período
vertiginoso, contradictorio y plagado de significados de la historia argentina
reciente.
6. La sed se va con el río, de Andrea Mejía. Alfaguara.
La sed se va con el río relata el fluir de la existencia y la naturaleza en las veredas del río Nauyaca, un lugar enclavado en las montañas que sólo se atreven a recorrer el agua y el viento. De allí ha desaparecido Jeremías, el hombre que guarda en secreto el aguardiente de bejuco que les da algo de vida a los habitantes de la región.
Perdido está Jeremías al igual que el pueblo entero, que sólo busca aliviar su sed en medio de ese paisaje vivo en donde lo humano es lo remoto.
Con una bellísima prosa poética alimentada directamente de los sueños y
cargada de imágenes que son verdades diáfanas, sencillez, alucinaciones, Andrea
Mejía confirma por qué es una de las voces más llamativas y excepcionales del
panorama de la literatura colombiana actual.
7. Una casa portuguesa, de Ximena Maier. Lumen.
La narradora, una ilustradora madrileña afincada en Portugal, deja atrás la ciudad y, junto a su marido y sus dos hijos, se muda a una quinta destartalada a las afueras de Évora. Lo que empieza como una compra impulsiva se transforma en una aventura luminosa de aprendizaje y descubrimiento. Acompañada por su familia, tres perros, un gato y dos cacatúas, y entre obras interminables de restauración, barro hasta los tobillos, trabajos de jardinería y encuentros con vecinos entrañables, Ximena encuentra su lugar y una nueva vocación. Con humor, sensibilidad y una mirada profundamente visual, lo desconocido se convierte poco a poco en hogar.
Un relato íntimo, refrescante y lleno de humor sobre la posibilidad de
volver a empezar, aprender a vivir despacio y dejarse moldear por un entorno
nuevo. Un libro que celebra el azar, la familia, el oficio y el poder
silencioso de las decisiones que cambian una vida.
8. La vida de Violet, de Virginia Woolf. Lumen.
Violet es una giganta risueña que ha nacido en la época equivocada. Pese a ello, esta mujer de poderes tan asombrosos como su estatura desprecia jovialmente las convenciones aristocráticas, construye una casa propia para sus amigas y viaja a Japón decidida a imaginar un nuevo orden político. Entre el cuento de hadas, la fantasía y la sátira social, La vida de Violet dinamita la trama matrimonial victoriana y cuestiona la falsa elección entre virtud y ambición, para celebrar la risa y la amistad entre mujeres como auténticas fuerzas transformadoras.
Parte biografía ficticia de su gran amiga Violet Dickinson, parte
experimento literario, esta es la primera obra de ficción de Virginia Woolf,
escrita a los veintiséis años, y un texto fundamental para comprender los orígenes
de su pensamiento y de su universo creativo. Tras el hallazgo fortuito, en
2022, del manuscrito anotado y corregido por la propia autora, se publica esta
obra, inédita en castellano, acompañada de un aparato crítico a cargo de Urmila
Seshagiri, responsable de este feliz redescubrimiento.
9. Árbol, de Aya Kōda. Lumen.
Cerezos, glicinas, cipreses hinoki, pinos de Ezo, cedros sugi de mas de siete mil años... Los árboles de Japón son emblemas de belleza que nunca dejan de cautivarnos. Desde niña, el padre de Aya Koda les regalaba árboles a ella y a sus hermanos, y les enseñó a plantarlos, a estar atentos a las plagas, a distinguir las variedades a partir de cada hoja y a dar las gracias con reverencias al jardinero. Ahí nació una relación de amor que cultivó a lo largo de su vida y que la llevó a ser consciente de su imprescindible valor y de la obligación que tenemos de cuidarlos.
Durante sus viajes por Japón para contemplar lo singular e imperecedero que
se esconde en cada árbol, Aya Koda también asistió a desprendimientos de
tierra, al trabajo de los taladores o se adentró en bosques cubiertos de
ceniza. El fruto de sus viajes es esta hermosa colección de ensayos que
iluminan el paisaje, la historia y la cultura japoneses, y nos hablan de la
belleza, la pérdida, la fugacidad y los ciclos de la vida. Un clásico moderno
que ha traspasado generaciones para recordarnos que los árboles son un espejo
en el que reconocemos quiénes somos y qué legado queremos dejar en el mundo.
10. Un halcón bajo mi ventana, de Lydia Cacho. Lumen.
Julieta es una chica de catorce años que busca el sentido de su vida en el México de los años sesenta, entre el rock y los movimientos feministas, la revolución sexual y la rebelión estudiantil contra la dictadura del PRI. Clara, su madre, es una carismática psicóloga que lucha por los derechos de las mujeres, hija de exiliados españoles sobrevivientes de la persecución antirrepublicana de la dictadura franquista. Su padre, Fernando, es un buen hombre, heredero de una estirpe de poderosos militares, que vive en un constante enfrentamiento entre el amor hacia su esposa e hija rebeldes, y el respaldo a los ideales de su familia conservadora.
Todo cambia cuando Julieta acompaña a su madre a las marchas del 2 de octubre de 1968 y a la que culmina el 10 de junio de 1971, conocida como el Halconazo. La protagonista se convierte en testigo de las reuniones clandestinas de valientes luchadoras sociales de Latinoamérica que no solamente se enfrentan a un sistema opresor, racista y antidemocrático, sino también a las estructuras machistas de los movimientos estudiantiles y de izquierda a los que pertenecen. A lo largo de estas páginas, acompañamos a Julieta en el viaje íntimo de una década de revelaciones en la que descubre la fuerza del amor, el sexo, la identidad, la muerte y el poder político de la rebeldía y la amistad.
Lydia Cacho nos sorprende con una novela conmovedora y valiente, un
homenaje a la voz de las niñas y de todas aquellas mujeres que abrieron camino
en la lucha por un mundo más justo desde la ternura revolucionaria.












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