Durante mis primeros años laborales en el mundo sanitario, al lugar al que fui destinado, le llamaban "la mina", porque era uno de los lugares de más esfuerzo físico, y recuerdo como nos íbamos contentos entonando la famosa canción de Antonio Molina.
Todos coinciden: la mina (la de verdad) es un lugar de trabajo austero, áspero, pero sobre todo duro, sin embargo, algo tiene la mina, que te adsorbe y hace que una vez dentro, no quieras abandonarla.
El ser minero es un modo de vida. El carbón ha tenido un papel crucial en la historia mundial desde 1900, y ha sido un modelo energético imprescindible en nuestras vidas. Como todo, la vida cambia y el modelo energético también, aunque es complicado.
El ensayo está formado por dos partes diferencias, una introducción y un epílogo. En la primera parte encontramos datos reflexivos de lo que ha sido la minería y todo lo que le rodea, y la segunda parte es el viaje minero zona por zona que ha recorrido la autora.
Noemí Sabugal, nieta e hija de mineros, sabe muy bien lo que significa la mina, y es lo que nos intenta transmitir en estas páginas, un viaje por todas las cuencas mineras españolas que no va a dejar a nadie indiferente, porque la mina tiene nombres de personas atrapados en ella.
Cuando se escribe de algo que se ha vivido tan profundo y tan intensamente, es imposible que salga un mal libro.
Durante este viaje visitaremos, lugares donde la mina es muy importante como León o Asturias, pero también otros territorios mineros españoles como Palencia, Córdoba, A Coruña o Barcelona.
A través de estas líneas descubriremos como vivían esas familias mineras. Las minas eran un gran entramado social, en ellas además de la explotación minera, se construían las viviendas de los trabajadores, los economatos, colegios, instalaciones deportivas, centros obreros, ... todo un pueblo a su alrededor, que al igual que otros lugares de España, sufría también de estratificación social. Los ingenieros y gente importante de la mina vivían en chalets, mientras los obreros lo hacían en las casas más humildes, compartidas o incluso en chabolas.
Mina siempre ha sido sinónimo además de gente comprometida y reivindicativa, que ha luchado por sus ideales y por mejoras laborales. Prueba de ello fue la participación de los mineros en la Revolución de Octubre del 1934 o la lucha de las mujeres para hacerse hueco y que fueran reconocidas como mineras.
Como decía anteriormente, la mina está llena de historias muy duras, de accidentes con muertos, y de enfermedades como la silicosis que hacían mella en sus trabajadores, porque quien más o quien menos en la mina, había perdido a alguien en ellas.
Sabugal nos ofrece muchos datos interesantísimos y nos da una amplia bibliografía para poder consultar libros que hablan del tema o poder ver documentales que nos aportan información.
Además de hacer un viaje al pasado de la minería y del carbón, la autora pretende mirar al presente, a como las cuencas mineras han tenido que reinventarse para encontrar otras maneras de reindustrialización de las zonas, o reconvertir sus actividades pasando a tener más importancia por ejemplo el sector turístico.
Hijos del carbón es un ensayo escrito desde el corazón, por una persona que conoce de primera mano la historia minera de este país. Es el homenaje que los mineros merecen, imprescindible para conocer una parte crucial de la historia de España.
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