Verano de 2003. En Hässelby, a las afueras de
Estocolmo, se halla el cuerpo sin vida de un árbitro de fútbol. Giuseppe Costa,
padre de uno de los jugadores del último partido en el que ha participado, es
arrestado por el crimen. El caso parece claro, pero Costa se niega a admitir el
asesinato. Cuando no queden hilos de los que tirar, el Jefe de Homicidios
decide recurrir al profesor Hans Rekke, experto mundial en técnicas de
interrogatorio, quien intentará que confiese el crimen.
Sin embargo, Costa es liberado y el caso se cierra
sin resolver. Solo Micaela Vargas, una joven policía recién incorporada al
equipo, se niega a que la investigación caiga en el olvido. Cuando vuelvan a
reencontrarse tiempo después, Rekke, aristócrata y con conexiones con las altas
esferas, y Micaela, hija de inmigrantes chilenos y conocedora de los bajos
fondos de Estocolmo, decidirán retomar la investigación y resolver un caso que
esconde mucho más de lo que nadie hubiera podido imaginar.
Pese al éxito internacional de la saga Millennium comenzada por Larsson y continuada por David Lagercrantz, desde nuestro blog no nos habíamos iniciado con el autor.
La publicación de Obscuritas, una nueva saga con nuevos personajes nos pareció interesante y pensamos que era el momento de estrenarse con este autor sueco, desde un prisma diferente, más virginal para evitar comparaciones con Millenium.
Ya os adelanto que el estreno ha sido grato. Obscuritas es mezcla de thriller y novela policiaca, está formada por 38 capítulos y está narrada en tercera persona. Su lectura es ágil y fluida con bastantes diálogos, y sus emociones e interés, en mi opinión, van en montaña rusa: de alto en su inicio, medio en la mitad de la novela, para recuperarse a lo más alto al final.
Todo comienza en 2003 en la apacible ciudad de Estocolmo, con un asesinato que deja al lector impactado: Jamal Kabir, un árbitro de fútbol de infantil, es apedreado en un bosque, después de un partido donde uno de los padres, Giuseppe Costa, casi le parte la cara por no pitar un penalti.
 |
| Estocolmo |
A Costa, por su actitud le encasquetan el muerto... nunca mejor dicho, pero sería todo muy fácil si fuese así de sencillo.
Micaela Vargas, una policía de barrio de orígenes sudamericanos, que vive en uno de los barrios más humildes de la ciudad, es trasladada recientemente a homicidios y junto a su compañero Carl Fransson van a ser los encargados de hacerse con el caso tras la adjudicación de este por el comisario jefe Martin Falkegren, el comisario más joven del país.
El caso parece claro: Costa es el culpable, pero para acabar de encajar las pesquisas consultan a un experto, el profesor Hans Rekke, adinerado catedrático de psicología por la Universidad de Stanford, que rápidamente desmonta la investigación de los policías, dejando en libertad a Costa.
A pesar de las múltiples diferencias, pronto se establecerá una relación especial entre Micaela Vargas y Hans Rekke que van a ser sin duda los grandes protagonistas, intentando descubrir quién y porqué han matado a Kabir, porque ellos dos se complementan perfectamente, y acabaran abriendo puertas que estaban cerradas y que nos llevaran al Kabul dominado por los talibanes, abriéndose una segunda narración en 1996 que nos explicará el pasado de Kabir y que es un testimonio espeluznante.
Hans Rekke es una persona muy especial, hiperinteligente e hipersensible, poseedor de oído absoluto, muy audaz e intuitivo, pero con un síndrome maniaco depresivo que lo paraliza en su rutina diaria. Su hermano Magnus es un alto cargo del ministerio de exteriores.
Vargas también tiene mucho olfato policial, es trabajadora y muy audaz. Ambos, como he dicho, se complementan a la perfección, son un estilo moderno de Sherlock Holmes y Watson, guiño del autor a Donan Coyle, como indica al final de la novela.
Obscuritas es un thriller para disfrutar, con una buena trama y un trasfondo duro, y lo mejor....ya se deja entrever que esta pareja nos traerá nuevos casos.
Valoración: 8/ 10 Notable