Título: El ladrón de vírgenes
Autor: David de Juan Marcos
Editorial: Harper Collins
Año: 2017
Nº de páginas: 198
ISBN: 978-84-9139-046-6
Del autor:
David de Juan Marcos (Salamanca, 1980) comenzó escribiendo relatos, género en el que ha obtenido varios premios y reconocimientos.
Su primera novela, El baile de las lagartijas (2011), le
sirvió para recibir la beca de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores
y fue galardonada con el XXVII Premio Internacional de Novela Ciudad de
Valencia Vicente Blasco Ibáñez, convirtiéndose pronto en un éxito de público y
crítica.
La mejor de las vidas (2016), obra de corte generacional, fue su segunda novela, a la que ahora sigue El ladrón de vírgenes, su consagración definitiva en el género.
Sinopsis:
Después de quince años de misteriosa ausencia, Andrés
Pajuelo regresa a su casa para proyectar el robo de una serie de valiosas obras
de arte religioso. Para ello necesitará la ayuda de sus dos hijos, del
melindroso prometido de su hija y de un enigmático gigante experto en teología
y en arte sacro. Cuando todo parece estar listo para ejecutar el último y más
lucrativo de los robos, es acusado de varios asesinatos.
El ladrón de vírgenes es una reflexión sobre las mentiras
que encierra toda religión y sobre la importancia de la religiosidad en la
condición humana. Un análisis sobre los límites de la traición, la lealtad y la
fuerza de las promesas. Un certero homenaje a la tradición oral de contar
historias.
Nada más y nada menos que cuatro blogs, son los que se han ocupado de organizar esta lectura conjunta en la que gustosamente he participado, y a los que debo agradecer su trabajo, se trata de "Libros que hay que leer", "Juntando más letras", "De lector a lector" y "Entre mis libros y yo".
Somos muchos los participantes en la lectura, así que muchas de las cosas que os voy a contar sobre la novela ya están bastante dichas, si seguís mínimamente a los blogs participantes, pero intentaré añadir alguna cosa que comenté en twitter.
David de Juan ha conseguido una novela que se lee de un tirón, y que da gusto leer, principalmente porque tiene una prosa muy delicada y de mucha calidad. cosa en la que coincidimos casi todos los que hemos leído la novela.
El comienzo de la novela es de los que marcan al lector, y prometen ya una novela desgarradora.
La novela consta de tres partes con diferentes capítulos y está escrita en primera persona. Al inicio de cada capítulo hay una inscripción en árabe, que a mi me ha inquietado mucho, porque no hay manera de saber que quiere indicarnos, solamente había dos maneras de hacerlo, la primera era acercarnos a alguna persona que hablara dicho idioma par que nos lo descifrara, y la segunda era preguntarle directamente al autor. Finalmente resulta que la inscripción es solamente el número ordinal que representa cada capítulo, con lo que el autor lo único que consigue es distraer nuestra atención pensando que hay ahí algo que puede ser clave, para luego decepcionarnos un poco.
Algunos de los personajes a mi me han recordado a personajes de Stephen King, como es el caso del grandullón Ortega, que me recuerda al gigante de La Milla verde, o a las gemelas, que a mi me han recordado a la mítica "El resplandor", pero contrastado con el autor por twitter, no hay ninguna connotación con las novelas de King, cualquier parecido ha sido producto de mi imaginación.
Cirilo, el hijo pequeño de Andrés, es el narrador de la novela, y el encargado de ir descubriéndonos a su familia, en la España rural, donde la religión (y el miedo que provoca en los ciudadanos) y las creencias siguen siendo importante en las vidas de los ciudadanos así como las apariencias.
Andrés Pajuelo, padre de Cirilo, vuelve a casa después de mucho tiempo, acompañado de Julio Ramón Ortega, sus nuevas actividades no son digamos muy lícitas, pues ambos junto con Matías, el hijo mayor de Andrés, y Jacinto El Mulas, el típico tonto del pueblo pero que está prometido de Valeria, la única hija de Pajuelo, se encargan de robar y falsear obras de arte sacro.
Siguiendo leyendas del lugar, Pajuelo quiere encontrar un tesoro legado por los sarracenos en tiempos de dominio árabe y que está relacionado con unas estatuillas de vírgenes , pero la desaparición de unas niñas, harán dar un giro a sus planes, al ser acusado de asesinato.
La novela nos mantiene en vilo con sus tintes de novela negra, y a la vez consigue hacernos reflexionar sobre la religión, la lealtad o la traición, con un final sorprendente donde nada es lo que parece.
Valoración: 7/ 10 Notable
Somos muchos los participantes en la lectura, así que muchas de las cosas que os voy a contar sobre la novela ya están bastante dichas, si seguís mínimamente a los blogs participantes, pero intentaré añadir alguna cosa que comenté en twitter.
David de Juan ha conseguido una novela que se lee de un tirón, y que da gusto leer, principalmente porque tiene una prosa muy delicada y de mucha calidad. cosa en la que coincidimos casi todos los que hemos leído la novela.
El comienzo de la novela es de los que marcan al lector, y prometen ya una novela desgarradora.
La novela consta de tres partes con diferentes capítulos y está escrita en primera persona. Al inicio de cada capítulo hay una inscripción en árabe, que a mi me ha inquietado mucho, porque no hay manera de saber que quiere indicarnos, solamente había dos maneras de hacerlo, la primera era acercarnos a alguna persona que hablara dicho idioma par que nos lo descifrara, y la segunda era preguntarle directamente al autor. Finalmente resulta que la inscripción es solamente el número ordinal que representa cada capítulo, con lo que el autor lo único que consigue es distraer nuestra atención pensando que hay ahí algo que puede ser clave, para luego decepcionarnos un poco.
Algunos de los personajes a mi me han recordado a personajes de Stephen King, como es el caso del grandullón Ortega, que me recuerda al gigante de La Milla verde, o a las gemelas, que a mi me han recordado a la mítica "El resplandor", pero contrastado con el autor por twitter, no hay ninguna connotación con las novelas de King, cualquier parecido ha sido producto de mi imaginación.
Cirilo, el hijo pequeño de Andrés, es el narrador de la novela, y el encargado de ir descubriéndonos a su familia, en la España rural, donde la religión (y el miedo que provoca en los ciudadanos) y las creencias siguen siendo importante en las vidas de los ciudadanos así como las apariencias.
Andrés Pajuelo, padre de Cirilo, vuelve a casa después de mucho tiempo, acompañado de Julio Ramón Ortega, sus nuevas actividades no son digamos muy lícitas, pues ambos junto con Matías, el hijo mayor de Andrés, y Jacinto El Mulas, el típico tonto del pueblo pero que está prometido de Valeria, la única hija de Pajuelo, se encargan de robar y falsear obras de arte sacro.
Siguiendo leyendas del lugar, Pajuelo quiere encontrar un tesoro legado por los sarracenos en tiempos de dominio árabe y que está relacionado con unas estatuillas de vírgenes , pero la desaparición de unas niñas, harán dar un giro a sus planes, al ser acusado de asesinato.
La novela nos mantiene en vilo con sus tintes de novela negra, y a la vez consigue hacernos reflexionar sobre la religión, la lealtad o la traición, con un final sorprendente donde nada es lo que parece.
Valoración: 7/ 10 Notable

















