1. Fantasma, de Nerea Pérez de las Heras. Alfaguara.
En el verano de 2023, en un archipiélago del Mediterráneo, la hélice de un
barco le hizo un cuerpo nuevo a la autora de este libro. Perdió parte de la
pierna derecha, que se convirtió en el fantasma que cruza estas páginas
escritas con sensibilidad, sentido crítico, humor y belleza. Esta es la
evocación de una pérdida, pero también un ensayo sobre la fama, la guerra, la
sanidad pública, los chistes del sistema nervioso, el amor y la amistad.
Fantasma es la historia de un accidente y de sus consecuencias, pero también un
intento por dibujar un mapa de lo que significa reconstruirse, adaptarse y
redefinirse. Un texto que transciende lo autorreferencial para preguntarse por
el cuerpo y sus límites, por la identidad y su construcción, por la memoria y
sus trampas, por la pérdida y lo que viene después.
2. Idilio, de André Aciman. Alfaguara.
En estas cuatro novelas cortas, André Aciman explora las incertidumbres, los deseos y los equívocos del amor. En «El caballero del Perú», unos amigos conocen en un hotel de la costa amalfitana a un misterioso huésped cuya presencia lo cambia todo. «Habitación frente al mar» narra el diálogo entre dos desconocidos que se encuentran en un juicio y comienzan una relación ambigua. «Mariana» reimagina un célebre relato del siglo XVII sobre la pasión entre una monja y un aristócrata inconstante. En «Polizones», un correo inesperado revela a Julian la existencia de una vida y un amor secretos que ignoraba por completo.
Sutil, melancólico y profundamente conmovedor, Idilio ilumina ese espacio
incierto donde conviven el amor, el recuerdo y la esperanza. Una celebración de
los encuentros que nos transforman y de las emociones que persisten mucho
después de que todo haya terminado.
3. Aquí me paro, de Javier Marías. Alfaguara.
Entre 2001 y 2020, Javier Marías escribió artículos, discursos, prólogos, ensayos y piezas breves que quedaron dispersos en periódicos, revistas y publicaciones ocasionales o de difícil acceso. Los textos que se reúnen aquí nos desvelan zonas menos transitadas —y en muchos casos desconocidas— de uno de los nombres esenciales de nuestra literatura reciente.
En estas páginas conviven la memoria personal y la reflexión sobre el oficio de escribir; la política y las cuestiones sociales; el cine y las series; el fútbol; la lectura de sus autores predilectos y los homenajes a figuras del mundo cultural. El resultado es un libro de enorme valor testimonial y estético, que ensancha el universo intelectual de Marías y revela nuevos rasgos de su mirada: irónica, lúcida, melancólica, siempre inconfundible.
Aquí me paro supone el reencuentro de los lectores con un escritor capaz de
poner en palabras intuiciones que muchos habíamos sentido sin saber formular.
Para quienes ya lo conocen, será un refugio y una prolongación de su
conversación con él. Para quienes se acerquen por primera vez, una puerta
privilegiada a una de las prosas más deslumbrantes de nuestro tiempo.
4. El río de la ceguera, de Mia Couto. Alfaguara.
En agosto de 1914, la Primera Guerra Mundial llega a África cuando Alemania ataca el puesto de Madziwa, una aldea fronteriza junto al río Rovuma, en Mozambique. Sus aguas, disputadas por los ejércitos alemán y portugués, se convierten en el escenario de un episodio misterioso: la difusión de una extraña enfermedad que empieza a afectar solo a los colonizadores y que los priva de la capacidad de leer y escribir. Pronto ningún invasor logra descifrar el mundo mediante la escritura, y los libros, informes, documentos, fotografías y mapas les parecen descoloridos.
Amenazados por el poderío alemán y sometidos por la colonización
portuguesa, los pueblos de Mozambique encuentran refugio en aquello que es
imposible de borrar: el conocimiento ancestral a través de la oralidad. Pero
¿qué harán los occidentales ante esa inversión de roles? Con la ternura y la
originalidad que caracterizan a Mia Couto, El río de la ceguera ofrece una
visión muy aguda de la memoria, la cultura y la capacidad humana de enfrentarse
con esperanza a la adversidad.
5. El reino y el poder, de Gay Talese. Alfaguara.
En un edificio gótico gris de catorce plantas, situado en la calle Cuarenta y tres de Manhattan, tenía su sede el imperio periodístico más poderoso del mundo: un periódico cuya influencia sigue siendo tal que quienes lo dirigen y trabajan en él han contribuido a moldear el curso de la historia. Cómo un diario en quiebra —con una tirada de apenas 9.000 ejemplares cuando Adolph Ocs lo adquirió en 1896— llegó a alcanzar semejante posición de poder es la historia que Gay Talese reconstruye con brillantez y un extraordinario sentido narrativo.
Corrían los años sesenta cuando el maestro del periodismo firmó esta historia
fascinante. Talese se sumergió en un periódico que sigue marcando la agenda del
orden mundial, desveló las intrigas que se ocultaban entre bastidores y reveló
las historias que había detrás de rivalidades y exclusivas. Con suma atención
al detalle, exploró la vida pública y privada de la célebre familia Ochs y de
sus descendientes, así como las relaciones de los directivos con presidentes,
reyes, embajadores y miembros del Gobierno, sin pasar por alto las encarnizadas
luchas por el poder y el control que marcaron la historia del periódico.
6. Un día en la vida de Clarita, de Rosa Montero. Alfaguara.
Clarita ha pasado treinta años trabajando en un banco, aferrada a una precisión casi invisible, en un mundo estrecho donde cada gesto está previsto de antemano. Solitaria, meticulosa y acostumbrada a ocupar poco espacio, encara su último día antes de la jubilación como quien se asoma a una frontera incierta: al otro lado no imagina una etapa nueva, sino un vacío difícil de nombrar.
Pero esa jornada, que debía transcurrir entre adioses desganados, humillaciones constantes y la inercia de una oficina implacable, se ve alterada por un suceso inesperado. Obligada a reaccionar, Clarita se aparta del papel que otros le han asignado y que ella misma ha aceptado durante demasiado tiempo. En unas pocas horas, aflora algo que parecía dormido: una inteligencia, un deseo, la rabia, un atisbo de libertad.
Con intensidad psicológica, mucho humor y un prodigioso sentido de la intriga, Rosa Montero nos ofrece una conmovedora historia de reafirmación y transformación. Podría ser el cuento de un patito feo que deviene en cisne, aunque es más bien el de una insólita rana transmutada en tiranosaurio.
7. Una noche de 1947, de Ángeles González-Sinde. Lumen.
En un pequeño pueblo de la sierra de Teruel, Nieves, la nueva médica, intenta ayudar a Micaela, una niña que ha dejado de dormir y de ir a la escuela, y que parece vivir asediada por un temor sin nombre. Lo que comienza como un caso clínico la acerca a Clementina, la abuela de la niña, y a una historia familiar atravesada por los años más duros de la posguerra, cuando la guerrilla antifranquista, la represión y el hermetismo marcaron para siempre el destino de muchos lugares.
En su búsqueda de respuestas, Nieves comprende que hay sufrimientos que no pueden abordarse sin escuchar aquello que durante décadas permaneció relegado al ámbito de lo íntimo. La relación con Micaela, Clementina y los habitantes del pueblo transforma también su propia mirada sobre el cuidado, la pérdida y los vínculos que unen a unas generaciones con otras, incluso cuando el silencio colectivo parece haber borrado toda huella.
Con una escritura sugerente y de enorme precisión psicológica, Ángeles
González-Sinde construye una novela en la que la memoria se abre paso a través
de la vida cotidiana y de unos personajes de gran humanidad. Una noche de 1947
explora las huellas que la violencia de la posguerra dejó en las familias y en
el mundo rural, y muestra cómo el pasado sigue modelando el presente a partir
de aquello que se recuerda, pero también de lo que nunca llegó a contarse.
8. La asistente editorial, de Caroline Wahl. Lumen.
Dedicarse a la música: ese es el mayor deseo de Charlotte, pero tras graduarse, empieza a entender que este no va a ser un camino tan viable y no tiene más remedio que buscar un trabajo “de verdad”. En la antesala del editor del que ahora se ha convertido en asistente, ella comprende que se encuentra muy cerca del centro de poder. Ha tenido que poner su vida patas arriba: se ha mudado a Múnich, ha alquilado un piso frío y deprimente cuyo único atractivo son las vistas al río Isar y se ha alejado de sus padres, de quienes, pese a sus diferencias, siente que aún depende. Pero pronto se da cuenta de que el editor cambia con frecuencia de asistente, sufre repentinos ataques de ira y exige a Charlotte un compromiso que va mucho más allá de lo laboral: no puede irse de fin de semana, dejar el móvil desatendido, ni, por supuesto, entregarse a su incipiente historia de amor con Bo. Aunque en un principio se desvive por tratar de impresionar a su tiránico jefe, su mundo se va haciendo cada vez más pequeño, y Charlotte tendrá que decidir si la excelencia, de la que se sabe más que capaz, es suficiente para compensar tantos sacrificios.
Con ironía, humor y profundidad, Caroline Wahl narra la historia de una
joven que no desea convertirse en víctima y, sin embargo, se ve envuelta en una
situación demasiado familiar: cuando el trabajo pasa a ser un infierno
insufrible. Una historia contemporánea sobre el poder y la resiliencia por «una
voz nueva, fresca y auténtica [...] que gustará a los lectores de Sally Rooney
y Ottessa Moshfegh» (Il Fatto Quotidiano).








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