Cuando la joven Natalia abandona el orfanato para
reunirse con un padre totalmente desconocido, no se podía imaginar que la
verdadera pesadilla estaba a punto de comenzar para ella. A través de los
diarios de su madre muerta, descubrirá una realidad que llevaba oculta largo
tiempo. Los fantasmas despiertan y una oscura amenaza se cierne sobre ella
hasta que abandona el hogar.
Años después, la pesadilla volverá a comenzar. Sólo
que, quizá, esta vez no haya escapatoria…
1. La Muerte ha regresado.
2. Tiene hambre.
3. Te está buscando.
4. No la mires a los ojos.
5. Si tu ventana aparece abierta, ¡huye!
La creación de esta novela, parte de un relato que
escribió la autora cuando era estudiante de instituto, con el que ganó un
concurso literario.
Pasados ya unos años, Eba ha madurado la idea y lo
ha convertido en este emocionante y adictivo thriller psicológico, que no
dejará indiferente al lector.
Una novela impecable en sus formas y magistralmente elaborada
en su contenido, digna de un gran maestro del thriller.
Impecable en sus formas, porque partimos de una
estructura sencilla, a priori, como nos cuenta la misma autora en su prólogo, que
sigue cronológicamente la vida de Natalia, y divide la novela en cuatro partes.
Cada una de esas partes nos hablará principalmente de una de las personas que
marcaron una etapa de su vida: Azucena (infancia/adolescencia), Asier (primeros
años de la madurez), Sonia (los siguientes) y Alba (la vejez).
La novela nos sitúa en el País Vasco, un territorio
por el que la autora se mueve como vez en el agua, pues es su espacio natural y
lo conoce al dedillo, y sigue una línea temporal cronológica, sin saltos
temporales, desde 1974 hasta la actualidad.
Siguiendo la vida generacional de la familia de Natalia,
seremos testigos del sufrimiento que han padecido, tanto ella, como las demás
mujeres de su familia: su madre Azucena y sus hijas Sonia y Alba, perseguidas
por algo que nos confunde entre lo paranormal o los posibles problemas mentales
de las protagonistas. Nos encontraremos con unos personajes masculinos, que en
su mayoría son indeseables, y rezaremos por no volver a escuchar un nombre que con
solo leerlo nos pondrá los pelos de punta: Ángela.
Siguiendo con el análisis de la novela, no debemos
dejarnos llevar por la aparente sencillez estructural, pues esconde toda una riqueza
y complejidad en los recursos narrativos utilizados, y aquí es donde la autora
se ha lucido magistralmente y ha demostrado que tiene mucho que decir en el
futuro literario español.
Con el manejo de estos recursos, la autora ha
conseguido dar una mayor riqueza a la novela y mostrar al lector las diferentes
perspectivas de las cosas, alternando partes narrativas, diálogos, fragmentos
de diarios, cartas, conversaciones telefónicas y grabaciones, pero además lo
que nos llama la atención, como decía, es que parece elaborada minuciosamente
como una obra de arte, una elaboración digna de un maestro del género. Con unas
tramas sorprendentes, la autora va manejando la información para crear una
atmósfera asfixiante con tintes sobrenaturales, como le corresponde al género,
dando una mayor dosis de suspense o misterio donde es necesario, y unos giros
inesperados para noquear al lector.
Con “Los ojos de la muerte”, Eba Martín ha hecho
una gran demostración de dominio del thriller, un género del que se ve a leguas
que disfruta y por consiguiente hace disfrutar al lector.