Para quien no lo conozca,
Isaac Pachón ya ha visitado nuestro blog anteriormente con su libro de relatos
"Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café", muy recomendable para los amantes de este género.
En esta ocasión,
el autor badalonés hace un cambio de tercio en cuanto a género y nos trae una novela, que bajo mi opinión
encaja con el género feel-good, poco a poco iremos comentando porqué, porque lo primero que quiero destacar de la novela, es la
fantástica edición, con una portada preciosa y una maquetación estupenda, sin duda es una novela que nos entra por los ojos.
La novela está
formada por 26 capítulos y está
escrita en primera persona, lo que le da un toque mucho más intimista a la narración. Contiene además un
prólogo de mi admirada Ana Milán, que se titula: "Pasen, disfruten, recuerden", gracias Ana por el guiño a nuestro blog que tiene como subtítulo "Pasen y lean" (jajaja).
En la introducción de la novela, Pachón nos cuenta que durante algunas semanas tuvo la novela guardada en un cajón, y al final, empezó a preguntarles a gente de su entorno sobre el tema principal que nos aguarda en la novela,
la percepción sobre la muerte. Así, les preguntó: ¿Que hay después de la muerte?¿Que te gustaría que hubiera? Como véis, es
la eterna pregunta, con múltiples respuestas: reencarnación, segundas oportunidades, nada más,... Todas y cada una de ellas pueden ser ciertas, pero con esta novela,
el autor nos da su visión, y un mensaje muy especial.
El narrador de la novela es Javier Calderón, nuestro protagonista. El primer capítulo nos lleva al día del entierro de su abuelo Santiago Dávila. Javier tiene 8 años, y recuerda con cariño al abuelo que despertó en él el amor por el arte, sobretodo por la pintura en general y más particularmente por Salvador Dalí y su óleo "Muchacha en la ventana". Javier se despide de su abuelo con un "Nunca te olvidaré, yayo", y es aquí, donde el realismo mágico empieza a inundar la novela.
El pintor impresionista
Salvador Dalí, es un habitual en los libros de Pachón, pues también se le hace mención en el libro de relatos. Se nota que es uno de sus pintores más admirados. ( Y Isaac, yo también soy de los que no entendía a Miró ;) )
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| Óleo "Muchacha en la ventana", de Salvador Dalí |
En el segundo capítulo han pasado 30 años, y Javier sigue recordando a su abuelo, así que le hace una visita al cementerio en el que está enterrado. Algo le inquieta tanto, que decide volver más tarde cuando anochezca, y de una manera un tanto gore, Javier atraviesa las puertas de la realidad al realismo mágico, para llegar a Ciudad Recuerdo, donde el Padre Braulio, guardián de la puerta, le dejará entrar a un mundo maravilloso, que temporalmente nos lleva sobre los años 80.
Y si creéis que os he destripado ya la novela, pues nada más lejos de la realidad, solo os he dado cuatro apuntes para introduciros en la historia, que solo ha hecho que empezar.
De la mano de Pachón viajamos a Ciudad Recuerdo, donde Javier conocerá a muchos personajes pintorescos: Paco, Alberto, Stephan, Enzo y su perro Ragazzo, y a Miriam, una chica que lleva atrapada más de dos meses en la ciudad, algo que es muy negativo para su salud.
Ciudad Recuerdo, Bar La Memoria,... son algunos de los sitios que visitará Javier, sitios con nombres muy emblemáticos.
Particularmente he disfrutado mucho de los
detalles del autor sobre los años 80, en los que me he visto muy reconocido, y me han hecho sonreír los
detalles de humor.
Me ha gustado también las
referencias a la ciudad de Barcelona y las
referencias metaliterarias, por no hablar de las
grandes dosis de realismo mágico que nos han hecho flotar durante toda la lectura y los
mensajes positivos, que como si se tratara de una fábula nos da la novela: confiar en tí, no renunciar a los sueños, y no olvidar a los nuestros, entre otros...
Para acabar os detallo porque sin duda clasifico, a mi modo de ver, esta novela en el género Feel-good, pues porque cumple todas las premisas que se le suponen: tener un final feliz, que nos permita disfrutar de los detalles cotidianos, dosis de sentido del humor y una historia de amor pero que no sea la total protagonista de la novela.
Te diré que estoy vivo es la mejor novela feel-good del año, y nos recuerda que nadie muere del todo, mientras permanezca en el recuerdo de otros.
Valoración: 8.5/ 10 Notable alto